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29 de noviembre de 2016
DEI

En recuerdo de Fidel

Queremos compartir estas palabras que rememoran a Fidel Castro Ruz, después de su partida física el pasado 25 de noviembre.
Desde el DEI, ponemos nuestro sentir junto al pueblo cubano y latinoamericano, que conoció el ejemplo de dignidad y lucha antiimperialista de una de las figuras, sin duda, más grandes del siglo XX.

El texto que compartimos es de José Antonio Ramos Orench, quien ha sido Obispo episcopal de Costa Rica. En él hace un recuento, desde su mirada, de los días en que compartió con Fidel.


Cuba y Puerto Rico
Jose Antonio Ramos Orench
Obispo Episcopal
28 de noviembre de 2016

Tuve la oportunidad, durante el ejercicio de mi puesto como Secretario Asociado de la Oficina para América Latina del Concilio Nacional de Iglesias, de viajar varias veces a Cuba intentando fortalecer las relaciones entre las Iglesias de Cuba y de Estados Unidos, que nunca se rompieron a partir de la revolución liderada por el recién fenecido Fidel Castro, ni con la imposición del embargo, todavía vigente.

Por medio del entonces Director de la Oficina de Asuntos Religiosos de Cuba, el fenecido Dr. Luis Felipe Carneado, mantuvimos un constante dialogo con el gobierno Cubano. Durante el periodo de 1981 al 1988, y posteriormente, tuve la oportunidad de visitar a Cuba y conversar con Fidel junto a otras personas en su despacho, casi siempre después de la media noche. La primera vez fue en 1986 como miembro de la delegación que el Revdo. Jessy Jackson, candidato presidencial de Estados Unidos en ese entonces, llevó a Cuba, Panamá, El Salvador y Nicaragua. Durante esa visita, en que miles de cubanos dieron la bienvenida a Jessy, se dio un evento sorpresivo e increíble: Fidel y Jess y caminaron, desde la Universidad de la Habana hasta la Iglesia Metodista, a un acto ecuménico en el que serví como traductor.

Estuve presente en los diálogos que se dieron y conservo una foto de esa ocasión con Fidel como un tesoro histórico. Luego, participé en el esfuerzo dirigido por el Revdo. Lucius Walker retando el embargo y llevando cargamentos de alimentos y medicina, siendo el Revdo. Raúl Suarez del Centro Bautista Martin Luther King, el anfitrión. Muy agradecido por esa solidaridad con el pueblo cubano, Fidel nos recibió en todas las ocasiones.

Puedo confirmar que durante esos años difíciles hubo relaciones cordiales con las Iglesias Evangélicas, incluyendo la Iglesia Episcopal, y que las Iglesias, gracias al apoyo de las Iglesias homologas de Estados Unidos, se mantuvieron fieles a su misión, testimonio y trabajo.

Hoy día, tanto la Iglesia Católica como las Iglesias Evangélicas y Episcopal llevan a cabo su misión dentro de la escasez de recursos disponibles, con dedicación y compromiso. Desde entonces he tenido la oportunidad de visitar varios lugares de Cuba, solo y acompañado, y de apreciar los profundos lazos de amistad entre nuestros dos pueblos, Puerto Rico y Cuba, unidos por la historia como colonias de España y a partir del 1898 de Estado Unidos, siendo Puerto Rico todavía un territorio de Estados Unidos. Hasta compartimos banderas similares, pero con
colores invertidos.

Cuba logró su independencia política pero no económica. Puerto Rico, ninguna de las dos y hoy día, más evidentemente, somos un bochornoso territorio no incorporado, administrado por una Junta Administradora unilateralmente impuesta y anti-democratica.

Fidel hizo suya la bandera del libertario José Martí y los puertorriqueños que anhelamos la soberanía plena, tenemos una gran deuda con nuestro fenecido hermano. Sin duda alguna, la sociedad cubana es imperfecta y hay mucho por mejorar, pero comparemos nuestras dos sociedades en términos objetivos y a la luz del anuncio profético y evangélico de Jesús al inicio de su ministerio publico, narrado en Lucas 4. Veamos estas comparaciones.

En Cuba no hay mortalidad infantil, en Puerto Rico la hay. En Cuba hay medicina gratis y accesible, en Puerto Rico adolecemos de ambas y los servicios de salud y medicina son altamente costosos.

En Cuba hay educación gratuita a todos los niveles, en Puerto Rico tenemos que endeudarnos hasta las narices para poder estudiar. Se critica la salida de cubanos fuera de Cuba y ¿qué pasa en nuestro país? Nuestras altas tasas de desempleo y una economía en crisis, está obligando a miles de compatriotas, especialmente, jóvenes, a emigraren búsqueda de mejores oportunidades.

En Cuba se promueve la cultura y el deporte,la solidaridad con otros pueblos, en Puerto Rico el consumismo de bienes no esenciales y el despilfarro, y el individualismo.

Como pueblos "somos las alas de un mismo pájaro."
Que la muerte de tan singular y reconocido líder y patriota del mundo, convierta en algún momento de la historia ese poema en una realidad para nuestros queridos pueblos.

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