Departamento Ecuménico de Investigaciones
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10 de julio de 2017
DEI

Frente al fundamentalismo religioso el DEI apoya la investigación para el cambio social

Dirigir una mirada crítica sobre el contexto social para reconocer los cambios que queremos y aportar a la transformación, es una de las motivaciones que impulsan la labor del DEI, una institución dirigida a la comunidad latinoamericana, que abre espacio a la creación colectiva de conocimiento, la formación, la investigación social y la producción editorial.

Es precisamente en un contexto de ruptura del tejido social y avance del fundamentalismo religioso, que DEI asume el compromiso de mantenerse firme en la defensa de los derechos humanos, y aporta con el acompañamiento de proyectos de investigación que aportan al cambio social. Este aporte es estratégico para hacer análisis crítico de la realidad y apoyar la construcción, en colectivo, de herramientas conceptuales y metodológicas útiles a los procesos de emancipación latinoamericanos.

Se pretende que las pasantías consistan en investigaciones sobre temas medulares y vigentes, según la experiencia de los movimientos sociales, de activistas y de quienes se acercan al DEI con la motivación de ser parte de procesos de búsqueda de justicia social, desde la ética y las espiritualidades que abraza la institución, desde el ecumenismo radical que asume. Las pasantías de investigación son coordinadas por el Programa de Investigación del DEI, a cargo de Nioe Víquez Moreno.

Karoline Mora y Zuiri Méndez realizan su pasantía en el DEI durante el 2017, a partir de sus propuestas de investigación, coherentes con la línea de investigación priorizada por la institución, “Saberes insurgentes desde Abya Yala frente a los fundamentalismos político-religiosos del orden mundial”. Ambas son investigadoras jóvenes, docentes y activistas.

Karoline Mora Blanco
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Fundamentalismos, juicios morales y educación sobre la sexualidad en Costa Rica son temas clave en la investigación "Los mercaderes de la religión, vendedores de una moralidad sexual. Debates en relación a las guías educativas en temas de género y sexualidad en Latinoamérica", asumida por Karoline Mora como pasante en el DEI.

Karoline es teóloga feminista, nacida en San Ramón de Alajuela y actualmente residente en Heredia. Su trabajo busca en su reflexión teológica "una forma diferente de entender a Dios, su relación con la humanidad, y las relaciones entre personas", en sus palabras. En esta búsqueda, asume el compromiso de desenmascarar sistemas dominantes y abusivos, y el respaldo que reciben de parte de la teología oficial y popular.

Como teóloga licenciada por la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL), ha trabajado temas de Teología de la Niñez, "haciendo un llamado a la teología de la liberación a ver en los niños y niñas un sujeto teológico y tejiendo puentes entre la metodología de las teologías feministas de la liberación latinoamericanas y una posible teología de la liberación desde y con la niñez", tal como afirma.

Karoline está en proceso de finalizar su maestría en estudios de Género, Religión y Salud; desde donde denuncia "el uso de recursos de escuela dominical y la transmisión de la fe como un medio para socializar una identidad de género y una sexualidad normativas, una sexualidad violenta y destructiva", según comenta.

Es profesora invitada en diferentes instituciones en temas relacionados a la situación actual de la mujer en América Latina, las teologías feministas y las teologías queer en el continente.

Karoline comenta su proyecto de investigación

En América Latina el discurso piadoso/religioso está teniendo injerencia en la organización de la sociedad. Los discursos que logra penetrar en espacios de opinión pública y toma de decisiones políticas suelen ser los discursos esencialistas. Situaciones alarmantes abundan, un buen ejemplo es lo experimentado con el ‘acuerdo de paz’ en Colombia, donde lamentablemente con un discurso de “ideología de género” las iglesias participaron de una campaña que como resultado dio el NO al acuerdo de paz.

Algo similar sucede con la implementación de guías de educación sexual por parte de los diferentes ministerios de educación pública en los países latinoamericanos, en donde se da una dinámica donde los discursos esencialistas en lo político y lo religioso confluyen para crear una opinión pública y así gobernar desde lo ilógico. La siguiente investigación se ve motivada en mostrar las dinámicas de los fundamentalismos y ante esto poder proponer una nueva estrategia desde un discurso religioso. Para ello la investigación tiene como objetivos:

1. Identificar los discursos fundamentalistas religiosos en temas de género y sexualidad que se popularizan en el contexto costarricense
2. Reconocer los elementos del discurso de las guías de ““Educación para la Afectividad y la sexualidad integral” del MEP que pueden desafiar los fundamentalismos en temas de género y sexualidad
3. Explorar como las teologías feministas y queer añaden al debate un nuevo discurso no fundamentalista y no separado de la fe cristiana

Zuiri Méndez Benavides
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"Formas de lo común y comunidad en Costa Rica: luchas de mujeres contra fundamentalismos" es el nombre que lleva la investigación de Zuiri que el DEI acompaña durante el 2017. Zuiri es parte del Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica, donde labora como docente. El espacio pretende apoyar a organizaciones comunitarias que en defensa de sus territorios, monocultivos y megaproyectos que atentan contra su calidad de vida.

Sobre su proyecto de investigación

No podemos comprendernos sin habitar en colectivo. En estas redes escuché que “Todo cuestionamiento de los límites individuales, de las fronteras trazadas por la civilización, puede revelarse salvador. Un cierto ponerse en riesgo acompaña la existencia de toda comunidad material” (Llamamiento, 27 sep.)

Una vez me dijeron que la sensación de quebrarse, deja entrar luz a donde antes estaba oscuro. Esta idea me sintonizó con la continuidad del relato de los límites. Es una sensación puede ser aterradora, pero es lo que nos deja sanar y estos procesos solo pueden ser en colectivo. Descubrimos y desbordamos nuestros límites en compañía. La comunidad como un reto y un espacio de enseñanza, de sentirse a salvo.

Los caminos me llevaron a trabajos y encuentros. Trabajo como docente en la Universidad de Costa Rica, en el Programa Kioscos Socioambientales que apoya a organizaciones comunitarias que luchan por defender sus territorios, de la industria extractiva en monocultivos y megaproyectos. Actualmente trabajamos con la comunidad de Guacimal de Puntarenas apoyando un proceso de agroecología con la Asociación COMUNIDADES.
Colaboro con la Red de Coordinación en Biodiversidad y con espacios en el Departamento Ecuménico de investigación. Estudié Sociología y ahora curso la Maestría de Estudios Latinomaericanos del IDELA, en la UNA.
Me gusta aprender de la edición de textos, la radio, proyectos audiovisuales y procesos de narrativas comunitarias. Soy parte de la plataforma Jaurías Comunicaxión Feminista y de la asociación Telar Comunicaciones. Sobre todo los lugares que me son entrañables, son los trabajos en huertas, del qigong, hornear pan, disfrutar la bicicleta, conversar y saborear un buen plato de comida hecha en colectivo.

La comunidad como espacio de saberes insurgentes ante los fundamentalismos en Costa Rica

Esta investigación busca hacer una recuperación de conceptos sobre la comunidad, la comunalidad y lo común, para identificar las posibilidades de saberes insurgentes que contienen ante los fundamentalismos en Costa Rica.
Es una investigación teórica y exploratoria, que busca organizar los conceptos de comunidad, comunalidad y lo común que se han elaborado en Costa Rica y la región Mesoamericana, para luego identificar elementos de saberes insurgentes que existen en los anteriores conceptos, ante los fundamentalismos.

Esta búsqueda implica también mapear los distintos fundamentalimos en Costa Rica, desde los usos que le dan al concepto de comunidad. De tal manera que se pueda hacer una contraposición conceptual.
Espero, en un segundo momento, continuar la investigación a un momento donde el enfoque sea recuperar las experiencias y prácticas de integrantes de comunidades, sobre lo que consideran comunidad en Costa Rica. Especialmente desde las vivencias de mujeres que trabajan en procesos de medicina tradicional. Esto porque los saberes de medicina tradicional son un espacio de resistencia, donde generación tras generación mujeres han enseñado a otras, prácticas, teóricas, formas de observación y análisis, herbolaria que permiten que en la actualidad, personas en comunidades buscan las terapias de estas mujeres, en un contexto donde los fundamentalismos del mercado, el capital, la medicina y religiones fundamentalistas buscan controlar los cuerpos sistemáticamente.

Orígenes: En lo personal mi búsqueda parte de que en Costa Rica dentro de los movimientos ecologistas en que he participado, se nombra la idea de lo comunitario desde experiencias de resistencia de comunidades que están defendiendo sus territorios. La comunidad es un concepto muy ambiguo, por un lado es una forma viva de ser y estar, que en la cotidianidad presenta diversas prácticas de cuidados, formas organizativas, propuesta de lo colectivo, pero también es conflicto, antagonismo, lugar donde se reproducen dominaciones. En general la idea de comunidad tiene una historia que en lo personal, desconozco a profundidad.

Comparándolo con Centroamérica y Mesoamérica, incluyendo México, tengo la sensación que los pueblos en esas latitudes tienen una vida más comunitaria. ¿Por qué me planteo esa comparación? En ese sentido es un interés de conocer cuál es la forma de la comunidad en Costa Rica, ¿Es puramente estatal? ¿está institucionalizada? En Costa Rica hay una fuerte idea que la comunidad tiene relación únicamente con el concepto de asociación comunitaria de DINADECO que nombra a las organizaciones comunitarias como Asociación Integral de Desarrollo (ADI), cuando antes, se nombraba a los grupos asociativos como Juntas Progresistas.

El legado de los Saberes

Para este momento de la investigación, me interesa conocer el carácter insurgente de la comunidad, como un espacio en disputa donde a su interior suceden distintos tipos de saberes.

Entiendo saberes desde la propuesta que comparte Ramón Vera: los saberes como proceso, “[..] encarnan, crecen y se reproducen porque son pertinentes al entorno social, natural y sagrado que los creó y sigue creando. Pueden ser técnicas de cacería, pastoreo, ordeña y métodos de siembra, limpieza, recolección, pesca, hilado, alfarería, cocción, herrería, costura, selección de semillas o su cuidado ancestral. Formas más abstractas como cosechar agua, equilibrar torrentes, convocar lluvias, recuperar manantiales, curar los suelos, desviar los vientos, curar nostalgias, pérdidas, malos sueños, dar a luz o restañar heridas. Son actitudes de dignidad y de respeto, pero también el empeño de no dejarse oprimir. Son modos de la querencia pero también modos de equilibrar el daño, la culpa y la zozobra. Son también formas de organización y de hacer claro el trabajo y la vida social compartida, son formas de lucha y resistencia contra el olvido.” (2016: 197)