Departamento Ecuménico de Investigaciones
"La justicia como la palma florecerá".

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Pronunciamiento grupal

Hacia una descolonización de los saberes

Construyendo propuestas emancipatorias en el Seminario de Construcción Colectiva del Departamento Ecuménico de Investigaciones en San José, Costa Rica, 14 de noviembre de 2014.

Nosotrxs, participantes en el Seminario de Construcción Colectiva 2014, procedentes de diferentes territorios de Abya Yala , tras una serie de debates, reflexiones y diálogos plurales, asumimos el siguiente posicionamiento frente a nuestras realidades:

En Abya Yala, los Estados están fundados sobre sistemas de dominación patriarcales, coloniales racistas, heteronormativos , adultocéntricos , capitalistas, que se sostienen en una estructura de despojo de los bienes naturales y de los medios de producción y reproducción de la vida; de empobrecimiento, de negación de cuerpos, espiritualidades y culturas originarias, afrodescendientes, mestizas y de las identidades políticas en rebeldía.

El sistema mundo basado en la dominación busca el beneficio de unxs pocxs a costo de la vida y la dignidad de una mayoría, y se enuncia como el único posible.
Quienes nos construimos al margen, resistimos, interpelamos y confrontamos este sistema somos continuamente reprimidos y eliminados en muchas ocasiones. Para ello, el poder establecido ejerce violencias sobre la naturaleza y nuestros cuerpos, pueblos, cosmocimientos , sueños, vidas.

Memoria histórica
Para mantener los sistemas de dominación se recurre a violencias explícitas como el genocidio, el exterminio, la desaparición forzada, las guerras y a otras más subjetivas como la negación de las historias de los pueblos y el silenciamiento de sus memorias. Se construye un relato único, un tiempo lineal y fragmentado en pasado, presente y futuro. La memoria de las élites se presenta como “la Historia”, que justifica los sistemas de opresión.

Ante esta usurpación del tiempo y la historia, la recuperación de las memorias colectivas son acciones políticas que interpelan al ser mismo de la hegemonía. Son acciones de resistencia y de lucha que apuestan a la construcción de otras formas de vida.

La recuperación de las memorias vivas de las familias, de los pueblos, de las sociedades -que han sido puestas al margen o negadas- tiene la apuesta emancipatoria de la esperanza. Es ahí donde están las claves para la construcción de otros mundos. En ellas nos encontramos y nos reconocemos como continuidades de luchas, procesos históricos, autonomías y afirmación como sujetxs de transformación.
Para recuperar y hacer memoria existen caminos plurales por donde transitar o andar que atraviesan los cuerpos, la vida cotidiana, los colectivos, los pueblos, la academia, la militancia, la búsqueda de justicia, los derechos humanos, los movimientos sociales, entre otros.

No hay lucha ni resistencia sin memoria.
Es en ella donde está la fuerza y la claridad para guiar nuestros pasos. En esas memorias milenarias, que se traducen en el día a día, es donde tenemos los elementos de transformación que a veces parecen perdidos o inexistentes. Por eso la memoria es subversiva, porque afirmarla es afirmar la vida.

Juventudes y sexualidades disidentes
El patriarcado produce y reproduce violencias simbólicas y estructurales que niegan la vida plena y controlan las relaciones sociales. En este sistema opresor, la juventud es considerada como un grupo homogéneo, definido por límites biológicos, etarios y por lógicas mercantiles.
Desde un posicionamiento crítico al sistema patriarcal adultocéntrico denunciamos la naturalización de los sistemas opresores en las realidades cotidianas de lxs jóvenes e impulsamos propuestas que permitan pensarlxs como cuerpos pluridimensionales y sentipensantes.

Revalorizar y repensar nuestros cuerpos conlleva a cuestionar las construcciones epistemológicas que el patriarcado ha impuesto en nuestras relaciones sociales tanto en el espacio privado como en el público, generando agresiones sobre los cuerpos de lxs jóvenes, las mujeres, lxs homosexuales y todo aquel que atente contra el sistema. Así, descolonizarnos tiene por objetivo primario: Recuperar nuestros cuerpos como territorio.

Sentipensando los caminos educativos
La educación en Abya Yala, ha sido conformada como una estructura permanente de opresión sobre nuestras realidades originarias, nuestros usos y costumbres, espiritualidades, identidades plurales, y que responde a intereses foráneos y del mercado capitalista neoliberal.

Los modelos educativos tradicionales resultan dominantes en la medida en que no proponen diálogos de saberes, no se reconocen las diferencias en las historias de vida de las personas y los ritmos de vida y aprendizaje. Lxs educadorxs se configuran como una autoridad que verticalmente deposita los conocimientos en lxs educandxs sin promover una perspectiva crítica de sus realidades.
A partir de los elementos de reflexión descolonizadora, hemos tejido diálogos políticos entre distintas experiencias que aportan propuestas pedagógicas emancipatorias provenientes de realidades plurales, que no pasan por el formalismo educativo y hoy están contribuyendo con elementos críticos desde varios caminos como algunos feminismos, procesos de descolonización, despatriarcalización, educación popular, y las sabidurías de los pueblos.
Proponemos una concepción pedagógica crítica, problematizadora, fundamentada en la participación vital, la inclusión, la corresponsabilidad, la horizontalidad y la construcción colectiva de cosmocimientos.

La reflexión descolonizadora de la educación que desde nuestras experiencias socializamos, parte de la construcción de una nueva relación entre sujetxs de saberes que se abrazan en un proceso enseñanza aprendizaje sin hegemonías, en la Red de la Vida . Una educación que busca acompañar en procesos y temporalidades que lleven a descubrirnos y recuperarnos como seres sentipensantes y emancipadxs, aportando acciones contra sistémicas que permiten transformar realidades, y al mismo tiempo construyen puentes entre otros saberes que se tejen desde otras miradas, sentires y territorios.

Defensa del territorio cuerpo-tierra e identidades plurales frente al despojo y al desarraigo
Nuestros temas cobran sentido común en los rostros de personas que al igual que nosotrxs habitan en campos y ciudades. Nuestras búsquedas van tejiéndose desde las resistencias y rebeldías nacidas de la imposibilidad de ser y existir en nuestros propios territorios donde somos violentadxs, despojadxs y desterritorializadxs.
Estas resistencias compartidas nacen de la necesidad de la comida, el techo, la tierra, el agua, el bosque y la ausencia de olores y sabores, que conlleva el desarraigo impuesto por el patriarcado, la colonización y el capitalismo. Hablamos de lo que defendemos hoy: la posibilidad de nacer en un territorio y recibir en él afectos, historias, sentidos y sentires comunes, de esa vinculación que se teje en comunidad y que constituye la identidad de un pueblo con el territorio. Hablamos de la lucha contra la violencia del desarraigo territorial y simbólico, elementos vitales para nosotrxs, la naturaleza y la humanidad.

El despojo y el desarraigo conllevan violencia con el territorio cuerpo-tierra. Desde el actual modelo impuesto, algunas poblaciones, principalmente indígenas, afrodescendientes, disidentes sexogenéricas , empobrecidas, desplazadas, migrantes, mujeres, jóvenes, niñxs y todas aquellas que cuestionan o contradicen la lógica del orden establecido sufren violencia sistémica y sistemática.

Nuestras búsquedas y reflexiones nos reconectan con el territorio-cuerpo. Desde la memoria compartida nos replanteamos ideales de vida, de existencias y de resistencias. Creemos que recuperando, reivindicando y recreando identidades políticas se fortalecen las diversas maneras de organización territorial. Desde un diálogo de saberes respetuoso podemos construir un mundo donde quepamos todxs.

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1 Decidimos utilizar la X porque nos oponemos al sistema dicotómico que reconoce solo la existencia de mujeres y hombres.
2 Nombre ancestral del continente americano que el Consejo de Pueblos Indígenas reivindica desde 1997. En idioma Kuna significa Tierra Grande, Tierra Libre. 3 Imposición de la heterosexualidad como único paradigma de las relaciones sociales.
4 Organización de la sociedad fundamentada en una visión del mundo donde lxs adultxs son el centro.
5 Nos referimos a conocimientos construidos por los pueblos a partir de su relación con el cosmos.
6 Aporte epistémico construido por feministas comunitarias guatemaltecas que implica el reconocimiento de la complejidad del ser.
7 Donde todos los elementos del cosmos tienen un lugar y un valor en equilibrio y armonía.
8 Tierra y cuerpo como un todo, como territorio vivo e histórico donde ocurren las opresiones, las resistencias y las luchas
9 A diferencia del término de diversidad sexual, la disidencia sexogenérica implica el cuestionamiento del sistema patriarcal heteronormativo que impone formas de relaciones basadas en el poder y la dominación

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